Por consiguiente, queda todavía un reposo especial para el pueblo de Dios; porque el que entra en el reposo de Dios descansa también de sus obras, así como Dios descansó de las suyas.
(Hebreos 4:9-10)

Todos vivimos días super ajetreados, llenos de actividades y de mucho trabajo. Cuando pensamos en descanso solo lo relacionamos con el período de las vacaciones anuales el cual a menudo llenamos también con diferentes tipos de trabajos. Pero pensemos, ¿no nos mandó Dios a descansar? ¿Estamos cumpliendo con esto? La Biblia nos habla del descanso, esto es un hecho. Creamos o no en guardar el sábado debemos, como hijos de Dios, escuchar lo que él nos dice: ¡descansa!

Aun siendo Dios (y sin necesitar descansar), el Señor del universo nos dio ejemplo descansando al finalizar su trabajo de la creación. Socialmente tenemos el sábado o el domingo destinado para descansar. Pero hay un sinnúmero de actividades que convierten muchas veces al fin de semana en uno tan agotador como los días de entre semana. Nuestro descanso espiritual está en Cristo, pero el descanso físico también necesita ser parte de nuestra agenda. Descansa con Dios y disfruta de fuerzas renovadas y aliento para el camino…

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