Luego el Señor lo llevó afuera y le dijo: —Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas, a ver si puedes. ¡Así de numerosa será tu descendencia!
Abram creyó al Señor, y el Señor se lo reconoció como justicia.
(Génesis 15:5-6)

Abram ya estaba muy mayor y Sara, su esposa, además de estar entrada en edad, era estéril. Dios los llamó y por fe ellos salieron de entre sus parientes para ir a una tierra desconocida que el Señor les había prometido. Todo parecía muy poco probable, pero ellos creyeron en la palabra del Señor. Dios, siendo rico en misericordia, tenía planes mucho más grandes para esa familia. Hasta el día de hoy, todos los cristianos de la tierra son bendecidos por medio de un descendiente de Abram: ¡Jesucristo!

Dios invitó a Abram a mirar al cielo. Es imposible contar todas las estrellas. También es imposible que Dios deje de cumplir sus promesas y sus propósitos. Él está sobre todas las estrellas y las conoce a todas. También conoce tu corazón y tus sueños. Recuerda que sobre todas las cosas que parecen enormes está el Señor Dios soberano. ¡Él tiene el control de todo!

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