Dios es bueno todo el tiempo

Bueno es el Señor con quienes en él confían, con todos los que lo buscan. Bueno es esperar calladamente que el Señor venga a salvarnos.
(Lamentaciones 3:25-26)

Hay momentos en los que no logramos percibir la bondad de Dios a nuestro favor. Los sufrimientos intentan desorientar y quitar la paz de aquellos que están enfrentando las tempestades de la vida. ¡Es precisamente ahí que debemos tener esperanza y confiar en Dios! Los problemas, las aflicciones y los miedos no pueden perturbar la fe del que se rinde al Señor y deposita toda su esperanza en él.

No confíes en las circunstancias ni en tus sentimientos en relación con la realidad. El corazón engaña. Las situaciones cambian, nosotros cambiamos. ¡Solo Dios permanece fiel eternamente! Decide confiar en el Señor aun cuando no vaya todo bien.

La Biblia dice que Dios es bueno para con los que lo buscan y creen en él. Prueba creer en la bondad del Señor aun en los tiempos difíciles, aunque estés triste y no logres entender o percibir que él está a tu lado.

Talibanes asesinan a cristianos por tener aplicación de la Biblia en celulares

Los cristianos en Afganistán están siendo asesinados por los talibanes, por tener la aplicación de la Biblias en sus teléfonos celulares. La persecución religiosa llega con la toma del gobierno por parte del grupo talibán, luego de que las fuerzas estadounidenses se retiraran del país.
Según informes de la cadena de televisión SAT-7, que transmite programación cristiana en el Medio Oriente, los militantes talibanes incluso están sacando a cristianos y personas consideradas “étnicamente inmundas” del transporte público y matándolos en el acto
“Estamos escuchando de fuentes confiables que los talibanes exigen teléfonos de las personas y si encuentran una Biblia descargada en su dispositivo, lo matan de inmediato“, dijo el presidente de SAT-7 Norteamérica, Dr. Rex Rogers. “Es increíblemente peligroso en este momento para los afganos tener algo cristiano en sus teléfonos. Los talibanes tienen espías e informantes por todas partes”, dijo.
Con los talibanes en control de Afganistán, el riesgo para los seguidores de Cristo que ya existía aumentó y se volvió inminente. Los cristianos están aislados y temen ser descubiertos.
“Debido a que es demasiado peligroso buscar la compañía de otros cristianos, muchos creyentes afganos están totalmente solos, sin otros cristianos con quienes hablar”, informó Rogers.
Ahora, en medio de un ambiente de inseguridad y terror, los creyentes buscan aliento y esperanza a través de las plataformas de programación y comunicación de SAT-7 TV. La interacción de los afganos en las redes sociales del canal cristiano y sus plataformas de chat en vivo ha experimentado un gran aumento, al igual que las llamadas al contacto de consejería SAT-7.
“Nuestro director local me dijo: ‘La mayoría no se atreve a asistir a una iglesia en casa. Están solos, asustados y mirándonos. Somos su último recurso‘”, dijo Rogers.
Muchas mujeres afganas que lucharon contra la depresión e incluso intentaron suicidarse, recibieron a Jesús a través de la televisión cristiana y ahora apoyan a otras mujeres, que están aterrorizadas por los talibanes y su ideología opresiva. 
“Están diciendo: ‘Confiamos en la providencia y protección de Dios, y tú también puedes, porque Dios te ama y se preocupa por ti’. Les recuerdan lo que dijo Jesús: ‘¡Tengan ánimo! Yo vencí el mundo’”, dijo Rogers. 
Desde 1996, los programas satelitales y en línea SAT-7 han llevado el Evangelio y aliento a más de 25 millones de televidentes en el Medio Oriente y África del Norte en tres idiomas; Árabe, farsi y turco. 

Jesús te da descanso

Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.
– Mateo 11:28

¡Son tantos los problemas y las tribulaciones que pasamos en nuestra vida! A menudo nos sentimos agotados, sin fuerzas para luchar y hasta parece que nadie nos entiende.

Pero existe alguien que sí entiende: ¡Jesús! Él pasó por problemas, por sufrimiento y abandono y venció. Él te conoce y sabe lo que necesitas hoy.

Jesús quiere darte descanso. Si es posible, detente un momento. Para lo que estás haciendo aunque sea por unos segundos. Habla con Jesús y él te dará descanso. ¡Él lo prometió!

Joe Biden “defiende firmemente” la retirada de Estados Unidos de Afganistán

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habla sobre la toma de Afganistán por parte de los Talibán, desde el Salón Este de la Casa Blanca, en Washington, DC., el 16 de agosto de 2021. © AFP/Brendan Smialowski

El presidente estadounidense defendió su decisión de retirar las tropas de su país después de 20 años de intervención militar y responsabilizó al Gobierno y Ejército afganos por no defender la nación del asedio de los extremistas, que se hicieron con el dominio rápidamente. El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió luchar contra el terrorismo y la canciller alemana Angela Merkel instó a proteger a los civiles.

Joe Biden defendió enérgicamente la salida de las tropas de su país de Afganistán pese a las escenas de pánico que causó la toma de Kabul este domingo y que ha dejado a decenas de miles de afganos que ayudaron a las misiones extranjeras durante los últimos años y al resto del país en medio de una profunda incertidumbre sobre cuál será el régimen que se implantará en el país. 

“Respaldo por completo mi decisión. Después de 20 años, he aprendido por las malas que nunca hubo un buen momento para retirar las fuerzas estadounidenses”, afirmó el mandatario este 16 de agosto en un esperado discurso, que finalmente Biden ofreció desde la Casa Blanca.

El presidente estadounidense insistió este 16 de agosto en las razones que lo llevaron a tomar lo que él consideró la “decisión correcta”, de ejecutar la misión, lanzada por su antecesor, Donald Trump, de terminar la guerra más costosa y duradera que Estados Unidos haya liderado.

“Nuestra misión en Afganistán nunca debió haber sido la construcción de una nación”

El dirigente demócrata empezó por recordar que EE. UU. intervino en suelo afgano en 2001 con el fin de derrotar las fuerzas que atacaron su país en los ataques del 11 de septiembre y que Washington acusó de resguardarse allí. Misión que consideró cumplida con la muerte de Osama bin Laden y aseguró que Afganistán ya no forma parte de las prioridades de seguridad nacional de Estados Unidos.

“Nuestra misión en Afganistán nunca debió haber sido la construcción de una nación. Nunca se supuso que se estuviera creando una democracia unificada y centralizada. Nuestro único interés nacional vital en Afganistán sigue siendo hoy lo que siempre ha sido: prevenir un ataque terrorista en la patria estadounidense”, indicó.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habla sobre la toma de Afganistán por parte de los Talibán, desde el Salón Este de la Casa Blanca, en Washington, DC., el 16 de agosto de 2021.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habla sobre la toma de Afganistán por parte de los Talibán, desde el Salón Este de la Casa Blanca, en Washington, DC., el 16 de agosto de 2021. © AFP/Brendan Smialowski

Biden remarcó que existen otras amenazas más allá de Afganistán: Al Shabab en Somalia, Al Qaeda en la Península Arábiga, Al Nusra en Siria, el autodenominado Estado Islámico intentando crear un califato en Siria e Irak y estableciendo filiales en varios países de África y Asia. “Estas amenazas merecen nuestra atención y nuestros recursos”, subrayó.

Biden se negó a seguir enviando soldados estadounidenses

Pero como columna vertebral de su decisión, el jefe de Estado sostuvo que retirarse es “lo correcto para nuestra gente”, después de dos décadas en las que murieron miles de soldados estadounidenses, cientos de familias de militares estuvieron separadas y se incurrió en un exorbitante gasto militar.

“¿Cuántas generaciones más de hijas e hijos de Estados Unidos me harían enviar para luchar en la guerra civil de Afganistán cuando las tropas afganas no lo harán? ¿Cuántas vidas más, vidas estadounidenses?, ¿Cuántas filas interminables de lápidas en el Cementerio Nacional de Arlington?, cuestionó el jefe de Estado.

Si bien el demócrata cumple así una de sus promesas bandera de campaña, también admitió que le lloverán fuertes críticas, pero aseguró que está dispuesto a asumirlas antes de pasarle este conflicto a un quinto mandatario.

Biden: “Las fuerzas afganas no están dispuestas a luchar por sí mismas”

Biden responsabilizó al Ejército y al Gobierno afganos del rápido dominio de los extremistas, una vez las tropas extranjeras iniciaron la retirada el pasado 1 de mayo.

A las pocas horas de la toma de posesión de los talibanes, estalló el caos en el aeropuerto internacional de Kabul cuando cientos de afganos desesperados se apresuraron a huir del país.

Un video desgarrador grabado el lunes mostró a decenas de ciudadanos irrumpiendo en el lado militar del aeropuerto y aferrándose a un avión de la Fuerza Aérea de EE. UU., mientras intentaba salir de la pista. Algunas personas parecen caer y morir cuando el avión despega.

Las fuerzas de comando del Ejército Nacional Afgano caminan por una carretera en medio de los combates en curso entre los talibanes y las fuerzas de seguridad afganas en el distrito de Enjil de la provincia de Herat, el 1 de agosto de 2021.
Las fuerzas de comando del Ejército Nacional Afgano caminan por una carretera en medio de los combates en curso entre los talibanes y las fuerzas de seguridad afganas en el distrito de Enjil de la provincia de Herat, el 1 de agosto de 2021. © AFP/Hoshang Hashimi

Sin embargo, Biden enfatizó en que no habría ocurrido ninguna diferencia si su país se retiraba hace cinco años o en un futuro, dijo que el resultado habría sido el mismo, pues la misión de Estados Unidos ya había acabado hace tiempo y los militares afganos no estuvieron dispuestos a luchar por su propia nación, aseveró el mandatario, después de que el Ejército del país y su presidente se hubieran rendido cuando los talibanes sitiaron la capital, algo que ocurrió también en varias capitales provinciales. 

“Las tropas estadounidenses no pueden ni deben luchar en una guerra y morir en una guerra que las fuerzas afganas no están dispuestas a luchar por sí mismas. Gastamos más de un billón de dólares. Entrenamos y equipamos una fuerza militar afgana de unos 300.000 efectivos”, explicó.

El mandatario recalcó que Washington suministró al Ejército local todas las herramientas necesarias en el ámbito militar y económico, entre ellas el mantenimiento de su fuerza aérea, algo que con lo que el grupo extremista no cuenta. “Les dimos todas las oportunidades para determinar su propio futuro. Lo que no pudimos brindarles fue la voluntad de luchar por ese futuro”, recriminó.

“Hay algunas unidades y soldados de las fuerzas especiales afganas muy valientes y capaces. Pero si Afganistán no puede montar una resistencia real contra los talibanes ahora, no hay posibilidad de que un año, un año más, cinco años más o 20 años más, en que las botas militares estadounidenses en el terreno hubieran marcado la diferencia”, agregó.

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Además de una fallida disposición militar por parte de las fuerzas locales, Biden apuntó al Gobierno de Ashraf Ghani, quien abandonó el país el pasado jueves cuando la llegada de los insurgentes a Kabul, la capital, era inminente y con ello la toma de todo el país y sus instituciones.

“Los líderes políticos de Afganistán fueron incapaces de unirse por el bien de su pueblo, incapaces de negociar el futuro de su país cuando las cosas estaban controladas. Nunca lo habrían hecho mientras las tropas estadounidenses permanecieran en Afganistán soportando la peor parte de la lucha por ellos”, sostuvo Biden.

Sin embargo, muchos reprochan a Estados Unidos no haber asegurado que las negociaciones de paz con los talibanes dieran frutos antes de su partida.

Las tropas extranjeras dejaron el camino despejado para los extremistas, sin velar primero por el cumplimiento de un pacto de salida, negociado con los insurgentes, que determinaba que no se tomarían el poder a la fuerza y que se respetarían los derechos humanos.

Hoy miles ciudadanos temen el regreso de los extremistas, que buscan imponer un régimen radical islamista con una interpretación estricta de la Sharia, lo que preocupa a la comunidad internacional especialmente por la coacción sistematizada a los derechos de las mujeres y niñas.

“Defenderemos a nuestro pueblo con una fuerza devastadora si es necesario”

Para los próximos días, Estados Unidos se enfocará en sacar del país a los trabajadores estadounidenses que aún quedan en suelo afgano, así como a sus colaboradores y familias, aseguró el presidente.

En el marco de esta operación, para la que Washington envió 6.000 tropas que la custodiaran, Biden advirtió a los insurgentes que será implacable si ciudadanos estadounidenses se ven en peligro durante la evacuación del país.

“Si atacan a nuestro personal o interrumpen nuestra operación, la presencia estadounidense será rápida y la respuesta será rápida y contundente. Defenderemos a nuestro pueblo con una fuerza devastadora si es necesario”, apuntó el mandatario.

Según Biden, su Gobierno está ampliando el acceso a visas para los afganos que colaboraron con los estadounidenses durante la guerra y sus familias. Entre ellos, empleados de su clausurada embajada. Ante las críticas por no haber evacuado antes a los civiles afganos, el mandatario respondió que el Gobierno afgano desanimó sus intenciones para “evitar desencadenar una crisis de confianza”.

No obstante, las ayudas de EE. UU. para sacar a colaboradores del país parecen estar limitadas. Mientras Washington se apresura a sacar a personal diplomático, hombres que trabajaron como intérpretes y traductores de los soldados estadounidenses aseguran que han sido abandonados junto a sus familias con el riesgo de ser asesinados.

“Salvé muchas vidas estadounidenses (…) ahora me abandonan”, afirmó en una entrevista con la cadena británica BBC un hombre que trabajó durante cinco años como intérprete de militares de EE. UU., quien dijo que no le fue permitido entrar al aeropuerto por no contar con documentación oficial y ahora teme por su vida.

Emmanuel Macron y Angela Merkel urgen a ayudar a los civiles afganos

Entre tanto, los líderes políticos de Francia y Alemania abogaron por ayuda para los miles de civiles que no pudieron abandonar Afganistán, aunque desde el exterior sería poco o nada lo que podrían hacer por los afganos ahora que concluye el retiro de todas las tropas de la OTAN y Estados Unidos e inicia un gobierno talibán ávido de poder y que ignora cualquier intento de presión.

El presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró este lunes que Afganistán no debería volver a convertirse en el “santuario del terrorismo” que era hasta la invasión liderada por Estados Unidos hace dos décadas.

Archivo-El presidente francés, Emmanuel Macron, preside un Consejo de Defensa, desde Fort de Brégançon, en Bormes-les-Mimosas, el 11 de agosto de 2021.
Archivo-El presidente francés, Emmanuel Macron, preside un Consejo de Defensa, desde Fort de Brégançon, en Bormes-les-Mimosas, el 11 de agosto de 2021. © ERIC GAILLARD POOL/AFP

Asimismo, urgió al Consejo de Seguridad de la ONU a actuar como una sola voz frente a Afganistán. “Es un desafío para la paz y la estabilidad internacional contra un enemigo común. Haremos todo lo posible para que Rusia, Estados Unidos y Europa puedan cooperar de manera eficiente, porque nuestros intereses son los mismos”, aseguró.

Por su parte, la canciller alemana, Ángela Merkel, urgió al mundo a ayudar a los afganos que migrarán para tratar de salvar sus vidas. “Necesitamos asegurarnos de que las muchas personas que tienen grandes preocupaciones e inquietudes, aunque no hayan trabajado con instituciones alemanas, tengan una estancia segura en los países vecinos de Afganistán”, dijo Merkel, cuyo Gobierno contabilizó en 10.000 las personas que deberían ser ayudadas a salir del país.

La líder alemana también mostró su preocupación de que se repita una nueva ola migratoria como la ocurrida en 2015, por lo que instó a entregar suficiente asistencia humanitaria.

“No debemos repetir el error del pasado cuando no dimos suficientes fondos a ACNUR (la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados) y otros programas de ayuda y la gente salió de Jordania y el Líbano hacia Europa”, recordó.

Con el retiro de las tropas extranjeras, los cierres de embajadas y el retiro de personal diplomático de varias potencias de las que el mundo ha sido testigo en los últimos días terminan 20 años de conflicto para Estados Unidos y naciones miembros de la OTAN, pero recién comienza un nuevo capítulo de incertidumbre y temor para miles de afganos que quedan en manos de los radicales islamistas.

Talibán, el grupo islamista que regresa al poder en Afganistán veinte años después

Este grupo dominó la gran mayoría del país entre 1996 y 2001, un periodo en el que numerosos actores internacionales denunciaron violaciones a los derechos humanos y contra los derechos de las mujeres. Durante las dos últimas décadas estuvieron aislados en zonas remotas del país, pero combatieron contra el Gobierno afgano y las tropas internacionales y acrecentaron su influencia.

La historia parece repetirse en Afganistán. Un 26 de septiembre de 1996, las fuerzas talibanes entraron en la ciudad de Kabul con el objetivo de instaurar un emirato islámico que duró más de cinco años y que causó grandes impactos entre la comunidad internacional hasta su caída tras la invasión militar de la OTAN en octubre de 2001.

Casi veinte años después de esa invasión que marginó a los talibanes de su poder en esta nación asiática, la situación de 1996 parece más que real. En una ofensiva que ha neutralizado en cuestión de semanas los poderes estatales del Gobierno de Ashraf Ghani, este grupo islamista está ya a las puertas de Kabul con la intención de retomar su poder tras confirmar su presencia en más del 90 % del país.

Para entender qué podría deparar a Afganistán en los próximos años bajo el poder talibán hay que comprender cuáles son los orígenes de este grupo armado y las acciones que han perpetrado a lo largo de su historia.

El Talibán, un grupo surgido tras la guerra contra la Unión Soviética

Los primeros documentos que acreditan la presencia de combatientes que se hacen llamar talibanes datan de los primeros años de la década de los 90 del siglo XX. Para esos años, Afganistán era un estado totalmente fallido y destruido por años de guerra contra la Unión Soviética y conflictos internos en los que varios señores de la guerra se enriquecían a costa de enfrentamientos tribales y étnicos.

La Unión Soviética trató desde 1980 establecer un gobierno socialista que respondiera a las doctrinas lanzadas desde Moscú. Para ello, la URSS invadió militarmente el país con la certeza de poder establecer rápidamente su influencia debido a que para entonces Afganistán era una nación eminentemente rural y extremadamente pobre. Pero se equivocaron.

La guerra de Afganistán supuso una inversión histórica para la URSS que prácticamente la catapultó a la quiebra y posterior desaparición. Tras el fin de su influencia en la zona, se abrió un periodo de inestabilidad política en el que varios señores de la guerra establecieron su poder en determinadas zonas y realizaban enfrentamientos étnicos y tribales entre sí sin tener un poder fáctico sobre todo el estado.

Es en este contexto en el que antiguos soldados muyahidines que lucharon contra la invasión soviética se establecen las bases de lo que posteriormente serían los talibanes. Este nombre se traduce del pastún como “estudiante religioso” y sigue una doctrina islamista modernista combinada con una profunda ortodoxia en la que se condena la “anarquía” reinante en el país durante esos años, el “libertinaje” y la “influencia occidental”.

Un líder talibán es fotografiado durante el asedio a la ciudad de Kabul, el 20 de febrero de 1995 a 25 kilómetros de Kabul.
Un líder talibán es fotografiado durante el asedio a la ciudad de Kabul, el 20 de febrero de 1995 a 25 kilómetros de Kabul. © AFP

Esta doctrina es básicamente seguida por los pastunes, la etnia mayoritaria en Afganistán que tiene su presencia en el sur y centro del país. Sin embargo, otras minorías étnicas de Afganistán, especialmente del norte, se muestran mucho más reacias al ascenso al poder de este grupo.

Con el apoyo de estados como Arabia Saudita y Pakistán, su poder fue creciendo exponencialmente entre 1994 y 1996 y comenzaron a enfrentarse a los señores de la guerra dominantes en diferentes regiones. Su primer gran éxito se dio en 1994 precisamente con la toma de la ciudad de Kandahar, al sur del país. Esta ciudad tiene un importante valor histórico desde entonces para los talibanes.

Tras años de intensas luchas, el 26 de septiembre, los talibanes entraron en Kabul y expulsaron a las tropas del señor de la guerra Ahmed Shah Massoud, uno de sus principales enemigos, instaurando el Emirato Islámico de Afganistán a las órdenes del mulá Mohammed Omar.

Un régimen teocrático regido bajo la máxima ortodoxia

La llegada de los talibanes al poder fue celebrada por una parte significativa de la población. Este grupo consiguió eliminar en gran medida la grave situación de instabilidad constante provocada por décadas de conflicto interno y castigó duramente la corrupción estructural que existía en el país.

Sin embargo, para llevar a cabo este control severo, se impusieron una serie de normas extremadamente estrictas basadas en una interpretación ortodoxa de la ley islámica.

Las mujeres pasaron a estar completamente relegadas a un papel testimonial en el hogar, ya que se les prohibió realizar cualquier tipo de trabajo o estudiar. Durante el gobierno vigente entre 1996 y 2001, las afganas no pudieron salir de sus casas sin acompañar y fueron víctimas de la más absoluta regresión de cualquier derecho fundamental. Esta cuestión fue la que más impactó a la sociedad internacional de la época.

A esto se suman las condenas que siguen estrictamente la ley islámica. El adulterio conllevaba la ejecución pública y el robo suponía la amputación, también pública, de una mano. Las restricciones a la literatura, fotografías, música, bailes y cualquier expresión de tipo artístico también predominaron durante ese periodo. Las ejecuciones por este tipo de “violaciones” de la ley islámica eran a menudo realizadas por los propios familiares de los acusados bajo presión.

Durante esos años tan solo la Alianza del Norte, una coalición de mercenarios y señores de la guerra que se hicieron fuertes en las montañas más septentrionales del país, consiguieron ofrecer cierta resistencia al Gobierno talibán del mulá Omar.

Pero la atención internacional se centró en ellos cuando las acusaciones contra el Gobierno talibán por acoger terroristas comenzaron a aflorar. El aislamiento de este régimen con el exterior fue casi total – solo Pakistán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos les reconocieron- y las sospechas de que Afganistán era el campo de entrenamiento de Al Qaeda contribuyeron al aumento de la consideración de amenaza por parte de Occidente.

Esto empeoró tras el ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, donde Estados Unidos lanzó un ultimátum a los talibanes para que entregaran a Osama Bin Laden y a miembros de Al Qaeda, algo que no pasó y derivó en una invasión internacional el 7 de octubre de 2001 bajo la operación “Libertad Duradera”.  

Un líder talibán distribuye AK-47 entre varios insurgentes durante la toma de Kabul en 1996.
Un líder talibán distribuye AK-47 entre varios insurgentes durante la toma de Kabul en 1996. AFP – SAEED KHAN

En apenas tres meses todo el poder talibán fue depuesto por los actores internacionales en coalición con la Alianza del Norte y los líderes insurgentes se vieron obligados a capitular y abandonar el país.

20 años de acción en la sombra

Pero la caída del Gobierno talibán no supuso su destrucción. Aunque durante los primeros años tras el colapso del Emirato Islámico de Afganistán el grupo Talibán estuvo profundamente dividido entre distintas facciones, su poder fue progresivamente aumentando primero desde fuera de la frontera y después en regiones periféricas del estado.

El modelo pro-Occidental impuesto en Afganistán no supuso la consolidación como una democracia de este país y fomentó todavía más la creación de una especie de burbuja económica y política en torno a Kabul que estaba muy lejos de la realidad de pobreza y descontento que reinaba en el área rural de la periferia del estado.

El descontento en torno a la acción de Gobierno democrático debido a la corrupción y a las promesas incumplidas, unido a la constante presencia de fuerzas extranjeras en la zona, contribuyeron a un caldo de cultivo perfecto para que las filas de combatientes pertenecientes al Talibán se engrosaran de nuevo con el objetivo de retomar la lucha.

Aunque durante el Gobierno de Hamid Karzai estas acciones se limitaron tan solo a actos terroristas y su poder en la zona rural era realmente pequeño y fragmentado, su presencia empezó a aumenta a partir del año 2011 en diferentes zonas. Para ese entonces el presidente estadounidense Barack Obama aumentó a cifras históricas el número de soldados estadounidenses en la zona, algo que no sirvió de mucho.

Durante las últimas dos décadas el método más utilizado por los talibanes fue el del atentado terrorista. En esta imagen aparece el lugar de una explosión en Wardak, Afganistán, el 8 de abril de 2013.
Durante las últimas dos décadas el método más utilizado por los talibanes fue el del atentado terrorista. En esta imagen aparece el lugar de una explosión en Wardak, Afganistán, el 8 de abril de 2013. © RAHMATULLAH ALIZAD / AFP

Años después quedó claro que la acción militar no resolvería el conflicto en Afganistán y se empezó a creer en una solución pactada. Con la progresiva reducción de efectivos militares internacionales, el poder talibán fue aumentando poco a poco y finalmente esta tendencia se consumó tras el acuerdo con Estados Unidos para la salida de sus tropas.

El país norteamericano ha estado invirtiendo miles de millones de dólares durante dos décadas en un país que no ha podido adquirir una estructura estatal fuerte capaz de plantar cara a la amenaza talibán y ello se ha visto como en una ofensiva de apenas unas semanas todas las capitales de provincia y ahora Kabul han caído sin apenas resistencia de las fuerzas armadas, que en muchos casos han desertado o se han negado a combatir.

Afganistán afronta desde este 15 de agosto el final de un periodo en el que se intentó democratizar el país y la vuelta del islamismo más ortodoxo al poder tras veinte años de lucha contra el Gobierno y las fuerzas armadas extranjeras.  

¡Dios te cuida! Exáltalo a tiempo y fuera de tiempo

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.
(1 Pedro 5:6-7)

Dios es poderoso y soberano. Nada acontece en este mundo sin que él tenga conocimiento de ello. Al enfrentar nuestras dificultades nos damos cuenta de lo frágiles que somos. ¿Quiénes somos nosotros frente a la poderosa mano de Dios?

A pesar de lo pequeños que somos Dios nos ama grandemente. Él nos amó antes que todo. Él entregó a su único Hijo por nosotros. Él escogió amarnos y dar una perspectiva de redención. Cuando reconocemos lo que Dios hizo recibimos aun más provisión de parte de él.

No reconozcas el poder de Dios solo cuando te encuentras en medio de dificultades. Él quiere recibir tu reconocimiento también cuando todo va bien. Los momentos difíciles vendrán y es por eso que es importante que busques a Dios a “tiempo y fuera de tiempo”. Cuando buscamos la presencia del Espíritu Santo y leemos la Palabra de Dios fortalecemos nuestra unión con el Padre. Exáltalo a su debido tiempo y cuando sea el momento correcto Él te exaltará.