Dios es nuestro refugio en medio de la persecución

David se alarmó, pues la tropa hablaba de apedrearlo; y es que todos se sentían amargados por la pérdida de sus hijos e hijas. Pero cobró ánimo y puso su confianza en el SEÑOR su Dios.
(1 Samuel 30:6)

El rey David fue un gran guerrero y desde pequeño tuvo que enfrentar grandes desafíos. Pero David no era fuerte siempre: él también enfrentó momentos de persecución, miedo y angustia. A pesar de la tristeza y de tener que asumir las consecuencias de sus fallos, David nunca se olvidó de los caminos del Señor.

En medio de la persecución, David buscó su refugio seguro en Dios. El rey tenía a Dios como referencia, no había nada ni nadie en su vida que pudiera sustituirlo. La vida de David nos deja una gran enseñanza: Dios es nuestro refugio en los momentos de tribulación. ¡Él no nos desampara!

Dios quiere que nos refugiemos en él. Al refugiarnos en el Señor reconocemos su fuerza. Cuando buscamos a Dios delante del peligro estamos reconociendo que él es nuestra seguridad. Ni el mundo ni el dinero ni la fuerza de nuestro propio brazo son capaces de darnos la protección que Dios nos da. «…Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!» (Salmo 91:4).

Buscando la protección del Padre

  • Busca la intimidad con Dios, dedica un momento cada día para tener comunión con él en oración.
  • Sé sincero con Dios. Abre tu corazón ante él. Él es tu amigo verdadero.
  • Fortalece tu fe en Dios. Lee la Palabra de Dios y recibirás fortaleza.

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